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Del campo a su boca: la historia detrás de los paquetes de ‘platanitos’

18 Abril, 2017

Archivo EFEPocas veces se le pone cuidado al origen de lo que se come. En la mayoría de los casos, se piensa en saciar el hambre o en disfrutar de los sabores. Sin embargo, lo que pocos saben es que hay historias muy emotivas que surgen entre los productores de los alimentos más conocidos y cercanos para los colombianos.

Eso pasa con los famosos ‘platanitos y maduritos’ de Natuchips, cuya producción depende de muchas mujeres y agricultores de Belén de Umbría, Risaralda, y cuyo trabajo se ha convertido en la forma que ellas tienen pasar salir adelante.

Cerca de 50 mujeres y 50 agricultores y campesinos de la zona hacen parte de este noble proyecto productivo que PepsiCo, a través de Natuchips, adelanta con la Asociación de Productores de Plátano de Belén de Umbría (Asplabel). Y es que esta fue la forma que encontró PepsiCo para apoyar a los campesinos risaraldenses, con un proyecto que es líder en innovación en la industria de alimentos, por su alto impacto social, y que además enaltece uno de los alimentos más representativos para Colombia: el plátano.

Desde 2008 es Asplabel la asociación que abastece el 40% de la materia prima que requiere Natuchips, dando empleo así a muchas mujeres y jóvenes campesinos de un lugar como Belén de Umbría, que requiere de un impulso desde el sector privado y desde el sector público para proporcionar alivio al déficit de trabajo que hay en la zona. Además, uno de los puntos más importantes del proyecto es que está ayudando a mujeres cabeza de familia, muchas de las cuales han sufrido de desplazamiento forzado y otros vestigios de la violencia en el país.

Ahora bien, el talento y las habilidades de las mujeres para las tareas de pelado de la fruta ha sido fundamental para que PepsiCo confíe en su trabajo y les dé la oportunidad de tener una mejor calidad de vida. Una propuesta que buscaba como objetivo eliminar los intermediarios entre la empresa y los campesinos, para que así los productores y cultivadores tuvieran mayores beneficios y se consiguiera hacer sostenible un modelo de negocio que genera orgullo en todos los colombianos.

Con contratos justos y oportunidades de sacar adelante a sus familias, este tipo de proyectos son ejemplo para que en Colombia se le siga apostando a la responsabilidad social empresarial. Así que cuando vuelva a probar los ‘maduritos’ o plátanos verdes de Natuchips recuerde que detrás de ese paquete, está el esfuerzo de esas mujeres que sueñan con un mejor futuro a través de un trabajo lleno de talento, esfuerzo y amor.

Fuente: https://www.publimetro.co