Asociación Nacional de Anunciantes de Colombia
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Bogotá, Colombia

LA PAZ QUE EN COLOMBIA NOS MERECEMOS

31 Octubre, 2012

"Los colombianos de bien, que son la gran mayoría, esperan una paz digna, una paz que no sea un enigma, una paz justa, una paz duradera, y en su capacidad y coraje, y en su importante trayectoria, donde brilla dirigir las Fuerzas Militares y de Policía el hijo de un militar de prosapia, depositan su esperanza. Antes el Ministerio de Defensa, se llamaba Ministerio de Guerra. Cómo nos gustaría seguirle llamando en adelante, Señor Ministro de la Paz.". Palabras expresadas por el presidente ejecutivo de la Anda Carlos Delgado Pereira, durante la presentación del ministro de defensa Juan Carlos Pinzón ante los invitados al almuerzo-conferencia, convocado el pasado 25 de octubre de 2012 por la ANDA.

 

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PRESENTACIÓN DE JUAN CARLOS PINZÓN, MINISTRO DE DEFENSA NACIONAL, EN EL ALMUERZO DE LA ASOCIACIÓN NACIONAL DE ANUNCIANTES

OCTUBRE 25 DE 2012 GUN CLUB

 

Señor Ministro de Defensa Nacional, Juan Carlos Pinzón; Señor Gobernador de Cundinamarca, Alvaro Cruz; Señores Embajadores de Portugal, Augusto Saraiva; México, Florencio Salazar; Brasil, Antonino Mena Goncalves; Chile, Gustavo Ayares; Bélgica, Sadi Paul Brancart; Polonia, Maciei Zietara; Británico, John Dew; Funcionarios del Cuerpo Diplómatico, Presidentes de Grasco, Miguel Krausz; Coca Cola, Marcelo Boffi; Fedepalma, Jens Mesa; miembros de la Junta Directiva y afiliados de la Asociación Nacional de Anunciantes, Señoras, Señores.

 

En estos almuerzos de la ANDA es tradicional que invitemos a personalidades distinguidas que, dadas sus posiciones en la sociedad y en el sector público, desde sus diferentes ópticas y responsabilidades nos puedan aportar claridad acerca de lo que está pasando, y lo que es posible que pase, a partir de los momentos cruciales que vivimos en nuestro querido y adolorido país.

 

Así, hemos tenido la oportunidad de escuchar, a 48 conferencistas de gran importancia y últimamente al Ministro de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, Diego Molano; al General Oscar Naranjo, y al Embajador de los Estados Unidos, Michael McKinley. Cobra especial relieve la presencia esta tarde entre nosotros del señor Ministro de Defensa Nacional, por cuanto está en sus manos, y en mucho depende de ellas el proceso de paz que recién despega, en el que tanta fe tienen millones de colombianos, más por su invencible esperanza y la fatiga de tanta muerte, que por una credibilidad que ya ha sido deteriorada en los diferentes procesos adelantados en no tan lejano pasado que, salvo plausibles excepciones aisladas, prácticamente terminaron en nada.

 

Todos queremos la paz que nos merecemos, después de más de casi doscientos años matándonos -amén de la época del terror y de las guerras de independencia-, desde “Las Juntas de Apulo” en 1831, las batallas de La Culebrera y Huilquipamba, el derrocamiento de Melo, la revolución de los artesanos, las revueltas municipales que se convirtieron en otras tantas guerras intestinas, la guerra de los mil días, los conflictos sindicales, la guerra con el Perú, el 9 de abril, la violencia liberal-conservadora, los chulavitas, los bandoleros, los pájaros, las guerrillas en alza, los narcos, los paramilitares y la delincuencia común, alimentada por el ejemplo de los grupos del conflicto. Nos merecemos la paz que todos queremos.

 

Así muchos manifiesten la desconfianza por los errores y los fracasos en la misma intentona. Desde cuando con el Presidente Belisario todos pintamos palomas como si fuéramos obregones; y con Gaviria nos quedamos viendo un chispero en los diálogos de Caracas y de Tlaxcala; y cuando Samper con el acuerdo de Punta de Cielo, plan de paz que falló a pesar de haber sido bendecido por el Vaticano; y cuando con Andrés Pastrana todos nos quedamos esperando frente a la silla vacía.

 

Los colombianos de bien, señor Ministro, que son la gran mayoría, esperan una paz digna, una paz que no sea un enigma, una paz justa, una paz duradera, y en su capacidad y coraje, y en su importante trayectoria, donde brilla dirigir las Fuerzas Militares y de Policía el hijo de un militar de prosapia, depositan su esperanza. Antes el Ministerio de Defensa, se llamaba Ministerio de Guerra. Cómo nos gustaría seguirle llamando en adelante, Señor Ministro de la Paz.