El marketing atraviesa una transformación estructural que está redefiniendo el papel de las agencias y de las marcas. Durante años, la industria operó bajo una lógica de control absoluto del mensaje, los canales y la narrativa. Hoy, ese modelo muestra signos evidentes de agotamiento frente a audiencias cada vez más escépticas y plataformas que priorizan la interacción genuina por encima de la exposición forzada.